Hablar de la narrativa va mas allá del uso de un simple género literario, es más que contar y que te escuchen. Narrar es viajar en el tiempo, en el espacio y hasta hacerte parte de la historia.
Lo primero que se viene a la cabeza cuando se escucha la palabra narrar son las imágenes de alguien frente a otro, el primero hablando y el segundo escuchando, algunas veces atentamente, otras más sin intención alguna. El éxito de la narrativa consiste en mucho en la forma en la que el narrador presenta la información. Desde tiempos antiguos muy remotos hemos escuchado de la narración, la transmisión de la cultura antes de ser escrita ocupaba la manera oral para trasladarse de persona a persona, muchas de las enseñanzas con las que contamos han sido situadas en nuestro ser por medio de narraciones, ya sea una leyenda contada por tu abuelo, que cuenta de la revolución como si hubiera estado ahí(el mío si estuvo ahí), o la leyenda que tu madre escuchó de su madre y ahora está en ti para transmitirla a tus hijos y a tus alumnos.
Observar a la narrativa como una herramienta estratégica para la enseñanza de la historia resulta provechosa, lo único que se necesita es la aplicación creativa de las narraciones el que los niños imaginen, pregunten, observen, analicen, se cuestionen y den soluciones a problemas pasados y presentes es en sí el deber ser de la historia como asignatura.
Retomemos las enseñanzas de los pueblos que por medio de las narraciones movían la imaginación, las emociones y los sentimientos de las personas, los hábitos, la moral, la religión, y la cultura han pasado hacia nosotros a través de moralejas, parábolas, historias, etc. y continuarán hacia el futuro porque mientras haya vida el pasado también tendrá vida.
Finalmente la perspectiva de la narración va mas allá de hacer uso del circuito de la comunicación, implica pensar, apropiarte del momento, hacer uso de habilidades orales que ayuden a quien escucha a imaginar activamente. A transportarse para entender que la vida misma es una historia. Y evoco finalmente una frase que leí: Los mejores maestros son a menudo excelentes narradores de historias y cuentos. Les invito “Maestros, Aprendamos a contar”
De él aprendí también historia.

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