Dentro de las formas en las que se puede enseñar historia se encuentra la actividad oral y la escrita, sabemos de antemano que dentro del programa de español de la RIEB 2009 se plantea como un rasgo de formación general en la educación básica que el alumno
“Utiliza el lenguaje oral y escrito para comunicarse con claridad y fluidez e interactuar en distintos contextos sociales y culturales. Además, posee las herramientas básicas para comunicarse en una lengua adicional.” 1
De ahí la importancia del uso de la oralidad y la escritura, recordando también que ellas mismas forman parte de las prácticas sociales del lenguaje en las que los alumnos ponen en práctica sus destrezas y cada una de sus habilidades lingüísticas en el desarrollo de sus competencias básicas.
Para la signatura de historia en la educación primaria es importante retomar el uso de fuentes escritas y orales. Las fuentes escritas proporcionan al lector información importante para el rescate de datos interesantes, mismos que los llevan a observar las características de causalidad, temporalidad, sentido de investigación, espacialidad y la relación entre los hechos del pasado y el presente y su permanencia, dichas fuentes apoyan la labor docente y forman parte de la formación del sentido general de la historia.
Por su parte las fuentes orales proporcionan a los alumnos y docentes el uso de la imaginación, misma que es una herramienta en la reconstrucción de los hechos, estimula, motiva, transporta, transforma y genera gusto por la lectura. El uso peculiar de las fuentes orales y su característica de ser transmitida por medio de la palabra genera un ambiente vivencial en los alumnos, al hacer uso de mitos, leyendas, relatos, experiencias, entrevistas, testimonios, etc. muestran al alumno una forma más amena de ver la historia.
Las experiencias de las personas mayores son ejemplos de vivencias, la vivencia entendida como un fenómeno de la experiencia lleva en sí una intencionalidad, una orientación mediante la cual los alumnos se aproximan al fenómeno histórico de estudio y del mismo modo ayuda a la generación de una conciencia particular de lo escuchado. El uso de las fuentes orales permiten experimentar el sentido de la otredad, de ponerte en el lugar de tu interlocutor para cuestionarte, para adentrarte en el hecho histórico, que permita entender mejor el sentido de la historia.
Es interesante ver el ver que el presente es consecuencia del pasado y que el pasado vuelve al presente dándole un sentido práctico a la historia, es ahí donde el significado de la simultaneidad adquiere sentido, donde dentro de mi marco de referencia lingüístico, dentro de mi contexto puedo observar hechos distantes en tiempo y espacio pero relacionarlos entre sí en determinado momento de la historia y que esto mismo me genera utilidad en el presente y hace vislumbrar el futuro.
Por tanto el uso de recursos orales y textos escritos apoyan en gran medida la labor docente en la enseñanza de la historia sobre todo para ir más allá de los conceptos y producir el gusto e interés por una lectura significativa.
1. Programa de estudio 2009 RIEB 5° grado, pag. 13


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